7 Razones por las Cuales Necesitamos a la Segunda Reforma

La Segunda Reforma compartió una madurez espiritual y un verdadero temor de Dios en común con los Puritanos Ingleses. Sus escritos y predicaciones también estaban saturados con las Escrituras. Se enfocan en la eternidad, la guerra contra el pecado, la adoración familiar y la piedad práctica. Hay otros aspectos clave de la verdad bíblica en los que lograron una claridad significativa. Necesitamos aprender nuevamente a partir del entendimiento correcto que ellos aportaron en estas áreas.

  1. Un Claro Punto de Vista Sobre el Camino de Salvación

Los ministros de la Segunda Reforma prestaron mucha atención al tema de venir a Cristo. En su predicación, James Durham aseguró que las ofertas de la gracia de Cristo podrían estar al alcance de cualquiera. Junto a David Dickson, escribió The Sum of Saving Knowledge (La Suma del Conocimiento Salvífico) para explicar las bases bíblicas para que un pecador crea. También nos ayuda con el asunto de estar seguros de que hemos creído realmente.

George Gillespie también escribió un resumen claro de los motivos para creer dados en las Escrituras. Andrew Gray también tuvo el don de resolver tales preguntas mientras alentaba a los creyentes a una santidad mayor. El clásico de William Guthrie The Christian’s Great Interest (El Gran Interés del Cristiano) es otra guía valiosa para aquellos que tienen dudas y temores. Él nos ayuda a saber si somos verdaderamente salvos. Fue uno de los libros favoritos en los hogares escoceses durante muchas generaciones.

Necesitamos esta claridad en tiempos de confusión respecto al evangelio y al camino de salvación. El evangelio está siendo diluido y alterado, y necesitamos recuperarlo en su pureza desde las Escrituras.

  1. Un Claro Punto de Vista Sobre la Centralidad de Cristo

«Haz todo para Cristo», dijo Samuel Rutherford en su lecho de muerte. «Ora para Cristo. Predica para Cristo». Los predicadores de la Segunda Reforma hicieron de Cristo y su obra redentora el centro de sus sermones. James Durham predicó y publicó 72 sermones sobre Isaías 53. Son una rica presentación del Cristo crucificado como la «médula del evangelio». Su comentario sobre el Cantar de los Cantares explora las profundidades de la comunión con Cristo en la experiencia cristiana.

Las cartas de Samuel Rutherford son bien conocidas por exaltar al Señor Jesucristo expresando el mismo tema. «Acércate un poco más a Cristo y ve un nuevo tesoro en Él», también escribe. «Venid, contemplad y ved la maravilla de ángel, la maravilla del amor del cielo y de la tierra, de la dulzura, la majestad y la excelencia en Él». La siguiente observación es aún más precisa con respecto a nuestro propio día. «Estoy seguro de que los santos en su mejor esfuerzo, no son más que ajenos al peso y al valor de la incomparable dulzura de Cristo».

Hubo una profundidad y una autenticidad en la experiencia cristiana durante los tiempos de la Segunda Reforma. Somos débiles en comparación. Sus escritos nos estimulan hacia una mayor madurez espiritual y piedad.

  1. Un Claro Punto de Vista sobre los Pactos de Dios

Pactar con Dios fue un énfasis central. Los ministros de la Segunda Reforma procuraron crecer en el entendimiento general de los pactos de Dios. Creyeron que este era el método de Dios para traer a las personas a una relación Consigo mismo. La Suma del Conocimiento Salvífico explica cómo los pactos de Dios sustentan el plan de redención. Muestra cómo el creyente entra en el disfrute de los privilegios del pacto. Patrick Gillespie, Samuel Rutherford y John Nevay escribieron extensamente sobre este tema. Ellos procuraron revelar la naturaleza y las bendiciones de estos pactos.

La doctrina del pacto ha desaparecido en gran parte de los púlpitos de la nación actualmente. Necesitamos recuperar esta verdad que es tan central para el entendimiento correcto de las Escrituras.

  1. Un Claro Punto de Vista Sobre la Doctrina Bíblica

Los ministros de la Segunda Reforma creían que todos necesitaban un conocimiento exhaustivo de la verdad bíblica. Ellos siguieron un plan de catequesis diligente para lograr esto. La Iglesia lo consideró un deber vital y convocaban a cualquier ministro negligente a rendir cuentas.

Una comprensión clara de la verdad se consideraba esencial, así como el memorizarla. Hugh Binning explicó las doctrinas claves del Catecismo Menor en su libro Common Principles (Los Principios Comunes). La Suma del Conocimiento Salvífico destila de manera similar las enseñanzas principales de la Confesión y los Catecismos.

David Dickson escribió Truth’s Victory over Error (La Victoria de la Verdad sobre el Error) para defender la doctrina bíblica de la Confesión de Westminster. Al final de su vida, vio la obra de la Reforma revertida. Alguien le preguntó qué había salido de toda la sangre y las oraciones vertidas durante tantos años. «Tenemos La Confesión de Fe y Los Catecismos», respondió. «Estas valen más que toda la sangre o las oraciones que han existido».

Las concepciones y las enseñanzas erróneas abundan como siempre. La Segunda Reforma ofrece una herencia que resume claramente la enseñanza de la Biblia.

  1. Un Claro Punto de Vista Sobre el Significado y la Aplicación de las Escrituras

David Dickson alentó a otros ministros a producir comentarios sencillos y prácticos sobre la Biblia. Estas exposiciones que explican libros difíciles como Job, Eclesiastés y Apocalipsis son de gran valor. Hombres como Alexander Nisbet, James Fergusson y George Hutcheson trabajaron duro durante muchos años. Contribuyeron con comentarios que al juntarlos abarcaron extensas áreas de las Escrituras.

El analfabetismo bíblico es alto hoy en día, incluso entre aquellos que más valoran las Escrituras. Dichas exposiciones están diseñadas para edificar y beneficiar a cualquier persona con el deseo de discernir el significado de la Biblia.

  1. Un Claro Punto de Vista Sobre la Adoración y el Orden de la Iglesia

Todo en el gobierno de la iglesia y la adoración a Dios debe provenir de las Escrituras. Los escoceses mantuvieron este principio en contra de un rey que les declaró la guerra. George Gillespie y Samuel Rutherford escribieron en gran medida reivindicando estos puntos de vista.

Esto influyó en las conclusiones de la Asamblea de Westminster. La Confesión de Westminster declara que «solo Dios es el Señor de la conciencia». Dios ha dejado la conciencia «libre de las doctrinas y los mandamientos de los hombres, que son contrarios a Su Palabra; o están al margen de ella, en asuntos de fe o adoración». Estaba claro que la alabanza a Dios debería provenir solo del libro de los Salmos. La Iglesia Escocesa produjo una versión métrica del libro de los Salmos para la alabanza Eclesiástica, la cual permanece en uso actualmente.

James Durham habló sobre muchos aspectos prácticos de los principios y el orden de la iglesia. Su Treatise on Scandal (Tratado sobre el Escándalo) brinda consejos sabios sobre asuntos de disciplina y gobierno de la iglesia. También se dice que su ensayo sobre el llamado al ministerio es uno de los estudios más claros sobre tema.

En nuestros días, hay indiferencia sobre cómo debería organizarse la Iglesia. Tenemos mucho que aprender del intenso compromiso hacia la Iglesia expresado por los Covenanters. El entendimiento de ellos con respecto a las Escrituras puede ayudarnos a disipar las ideas confusas sobre este tema.

  1. Un Claro Punto de Vista Sobre la Iglesia y el Estado

Escocia era casi única entre los países de la Reforma en sus puntos de vista sobre la Iglesia y el Estado. Los Reformadores alcanzaron e implementaron una visión clara de cómo la Iglesia y el Estado deberían cooperar entre sí.

La Segunda Reforma protegió los derechos de la corona del Redentor. Afirmaron que el Señor Jesucristo es el único Rey y Cabeza sobre la Iglesia. Solo aquellos a quienes Cristo designa deben gobernar la Iglesia. El Estado no tiene derecho a interferir en la independencia espiritual de la Iglesia. Ellos creían que los gobernantes tenían el papel de apoyar la causa de Cristo dentro de su propia esfera limitada.

Como apuntó Samuel Rutherford: la Ley de Dios, no la ley del rey, es suprema. Estos puntos de vista sobre la naturaleza limitada del poder político se opusieron a las pretensiones de los reyes Estuardos de tener el poder absoluto. Los Covenanters estaban dispuestos a sufrir por mantener tales convicciones. Esto contribuyó a establecer la importancia de la libertad civil.

Vivimos en tiempos en los cuales el Estado se entromete en la conciencia del cristiano individual. La Segunda Reforma nos da una enseñanza bíblica clara sobre el papel apropiado del Estado. Nos muestra cómo la Iglesia debería responder en tales circunstancias.

 

Second Reformation Author: Samuel Rutherford

View More Posts Related to Samuel Rutherford »

Matthew Vogan is the General Manager at Reformation Scotland Trust. He has written various books including volumes about Samuel Rutherford and Alexander Shields.

Share This Post On